Tema 2. La lengua de signos en el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas
En los últimos años, he sentido un gran interés por la lengua de signos, una lengua que
permanece prácticamente ajena a la mayor parte de la sociedad y que, sin
embargo, constituye la realidad y el día a día de muchas personas, no solo
sordas, sino también oyentes, como las familias o aquellas personas cuya
profesión está relacionada con la lengua de signos (por ejemplo, los/las
docentes e intérpretes). Por ello, me decidí a estudiar la lengua de signos española, curso impartido por la Federación de Asociacións de Persoas Xordas de Galicia (aunque hay otras entidades que
también ofrecen clases de LSE). Mi incorporación a este ámbito me ha llevado a
preguntarme cuál es la situación de esta lengua en el Marco Común Europeo de
Referencia para las lenguas y, por tanto, la entrada de hoy la dedicaré a esta
temática.
Como ya sabréis, hay una
nueva versión complementaria del Marco Común Europeo de Referencia para las
lenguas en la que se añaden una serie de descriptores que no estaban presentes
en la publicación anterior. He sentido una gran alegría al comprobar que el volumen
complementario de 2018 incluye la lengua de signos en su índice, ya que esta no
se trataba en el documento de 2001. Los nuevos descriptores para la lengua de
signos se definen como «complementarios del ya existente MCERL para las lenguas
habladas». La base para esta variante de los descriptores fue creada gracias al
proyecto Pro-Sign, apoyado por la Universidad de Zúrich de Ciencias Aplicadas.
Este pretende crear una adaptación al MCERL destinada específicamente a
objetivos profesionales, como es el caso de los programas de interpretación y
el estudio de la lengua de signos. Por lo tanto, este proyecto se centra en ser
un punto de referencia para los/las docentes y las organizaciones no
gubernamentales (por ejemplo, la EUD o la WFD). En cuanto a los niveles
recogidos por Pro-Sign, los descriptores se aplican desde el nivel A1 hasta el
C2 y se incluyen también los niveles de signo más (como A2+). Al igual que
ocurre en el MCERL, puede que no existan descriptores para una determinada
subcategoría, pero esto se debe a que algunas actividades no se pueden llevar a
cabo hasta alcanzar un cierto nivel de competencia. Además, muchos de los
descriptores para las lenguas habladas son igualmente válidos en el caso de la
lengua de signos, ya que esta última recoge las mismas funciones comunicativas.
En cuanto al proceso de incorporación
de la lengua de signos al MCERL, este ha requerido una investigación a pequeña
escala, dada su condición de lengua minoritaria. Este estudio, liderado por la
Universidad de Zúrich de Ciencias Aplicadas, consistió en un análisis
intuitivo, cualitativo y cuantitativo, con el que se pretendía encontrar
descriptores específicos para las características de la lengua de signos, sin
la necesidad de considerar a los descriptores de MCERL un punto de partida para
la investigación. Para ello, se examinaron vídeos de personas experimentadas signando
y, más tarde, un grupo de docentes y nativos expertos en esta lengua debatió cuáles
debían ser los descriptores, en función de lo observado. De esta forma, tal y como
se puede observar en el volumen complementario, la lengua de signos dispone de
descriptores para la recepción, producción, interacción, mediación y
competencias lingüísticas comunicativas, en lengua de signos y plurilingües y
pluriculturales.
Esta novedosa
incorporación facilita mucho la labor de organizaciones sin ánimo de lucro como
la CNSE, una fundación española para la supresión de las barreras de comunicación.
Esta se centra en la investigación de la lengua de signos española y en el
apoyo a las personas sordas y sus familias. Nació por petición de la Confederación
Estatal de Personas Sordas y, en España, se posiciona como referente para la normalización
lingüística, difusión, enseñanza y buen uso de la lengua de signos española. La
CNSE se ha encargado de publicar una serie de materiales para el aprendizaje,
que yo misma he utilizado en mis clases de LSE, categorizados según el MCERL,
además de editar investigaciones, diccionarios, guías y otros recursos
didácticos.
Su labor es clave para que las personas sordas tengan derechos tan
básicos como el acceso a la Universidad, algo totalmente imposible sin una
normalización lingüística. Basta para ilustrar la situación de la comunidad
sorda española el dato de que, tan solo desde 2007, la LSE se considera una lengua
oficial del Estado y de que, según el informe Olivenza 2018 del Observatorio Estatal de la Discapacidad, un 20% de las personas con discapacidad auditiva
llega a los estudios de educación superior. Este acceso a la universidad se
produce mayoritariamente entre los 25 y 44 años. No obstante, cabe destacar el
progreso en relación a años anteriores, ya que, por ejemplo, en 2014, la
cantidad se reducía a un 7%.
En conclusión, la
introducción de la lengua de signos en el volumen complementario de 2018 del
MCERL es una muestra de que la lengua de signos se puede adaptar a un marco
común sin ningún problema. Es muy habitual la percepción de que esta lengua es una rama menor o, incluso, una lengua coja, no válida para la comunicación. Por
ello, la normalización lingüística es un paso esencial para la llegada de la
lengua de signos al ámbito académico y profesional. Solo de esta forma se
promoverá la comunicación, la inclusión, la tolerancia, la igualdad y la
accesibilidad. En definitiva, este cambio es un motivo de celebración y una
pequeña evolución para la sociedad.








Ola Andrea!
ResponderEliminarA túa entrada pareceume moi interesante e necesaria, xa que poucas veces tratamos un tema tan importante coma o da lingua de signos. Eu tamén fixen un curso da FAXPG fai uns anos e, aínda que deixei o estudo da lingua de signos un pouco aparcado, sigo tendo moito interese e, en xeral, por todo o ámbito da accesibilidade.
A verdade é que é un gran avance que no Volume complementario do ano 2018 incluísen por fin os descritores para a lingua de signos, xa que a súa normalización promoverá o seu uso e status e favorecerá a súa aprendizaxe e ensino. Cabe destacar que en España non se recoñeceron as linguas de signos españolas ata o ano 2007, despois de moitos esforzos por parte do CNSE (aquí vai a lei: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2007-18476), polo que podemos facernos unha idea da importancia que se lle daba ata entón por parte das administracións.
Concordo contigo en que o habitual é percibir esta lingua coma non válida para a comunicación, situación que debemos cambiar toda a sociedade con urxencia, pois no noso país hai aproximadamente 1.064.000 persoas xordas ou con algún tipo de discapacidade auditiva (segundo o CNSE) que precisan dun modo de comunicarse e que non podemos excluír. Na miña opinión, queda moito por facer e non só con respecto á formación e o respecto polas persoas xordas e as súas familias, senón que deberíamos promover a formación en lingua de signos para todas as persoas, con énfase no persoal sanitario, docente, administrativo, etc.
Quizais un paso que deberíamos dar é o de incluír a súa ensinanza en centros escolares de primaria e secundaria, ti que opinas?
De novo, noraboa pola túa entrada, que teñas bo día! :)
Ola Alba!
EliminarMoitas grazas por comentar. Estou totalmente de acordo contigo: o profesorado debería formarse tamén na lingua de signos. Esta é a única forma de que sexa posible unha ensinanza inclusiva. Espero que este tema avance nun futuro.
Un saúdo!
Bo día Andrea!
ResponderEliminarAo igual que a nosa compañeira Alba, a túa entrada pareceume moi interesante, ademais de necesaria!
Ata hai uns anos, era desas persoas (que seguro hai bastantes) ás que a língua de signos non lle facía cuestionarse nada. Quero dicir, cuestionarme, por exemplo, o feito de que as persoas se decidan a estudar esta lingua ou a necesidade que atopamos tras esta decisión. Algunha vez miraba na televisión a presenza dunha intérprete de signos pero sen pensar máis aló na necesidade desta profesión para un colectivo tan amplo como as persoas que padecen de discapacidades auditivas.
Non teño moi claro en que momento comecei a ver a importancia desta língua, se cando me topei con persoas que padecían este problema, cando comecei a carreira de Tradución e Interpretación ou cando varias das miñas amigas, tras algúns anos estudando lingua de signos, podían facilitarlle algún tipo de información necesaria a estas persoas. Creo que nese momento te plantexas o por que de que non todos teñamos estes coñecementos, creo que é unha ferramenta moi valiosa que todos/as deberíamos manexar tan só polo feito de poder axudar nalgún momento a alguén. E non só iso, non só pola axuda en si, senón polo feito de que sexa posíbel establecer comunicación con outra persoa.
Na miña opinión, ás veces, damos moita importancia ao número de linguas estranxeiras que entendemos ou falamos, mais non damos valor ao non poder comunicarnos con alguén da nosa contorna pero que necesita que sexa a través de signos. Considero que nas escolas deberían impartir unha materia de lingua de signos, así calquera persoa que padeza problemas auditivos podería comunicarse co resto e non se atoparía coas dificultades que, estou segura, ten que afrontar no seu día a día.
Parabéns de novo por tratar un tema tan necesario e á vez con tan pouca visualización na sociedade.
Un saúdiño, vémonos en clase!
Ola Gema!
EliminarAlégrome de que cada vez se reflexione máis sobre este tema e de que ti, persoalmente, esteas máis interesada e concienciada que antes. Grazas por comentar.
Unha aperta.
¡Hola Andrea!
ResponderEliminarCoincido con mis compañeras en que esta entrada ha sido interesante y necesaria. La lengua de signos es una asignatura pendiente en el panorama educativo español, aunque, por suerte, se van viendo iniciativas como la introducción de los descriptores en el Volumen complementario que nos hacen pensar que hay algo de esperanza.
Personalmente, tuve la suerte de poder acercarme a esta lengua y al braille cuando estaba en Primaria. Digo que tuve suerte porque las personas de mi edad que iban a otros centros educativos nunca trataron estos temas en clase. Decidieron llevar a cabo esta especie de talleres porque el próximo año iba a entrar a 1º de Educación Primaria una niña ciega y quería comenzar a sensibilizar al alumnado y, la verdad, es que los recuerdo como una experiencia realmente positiva. Al principio, eran actividades muy simples del día a día pero que, al quitarnos parcial o totalmente el sentido de la vista o el oído, nos parecían completamente imposibles de realizar. Después, pudimos trabajar con máquinas para escribir en braille y, finalmente, los últimos días trabajamos con la lengua de signos.
Creo que este tipo de prácticas sería muy fácil introducirlas en el día a día del aula, y que, si se plantea de forma adecuada, puede ser un tipo de actividad muy recomendada, ya que hoy en día la atención a la diversidad es algo crucial. Además, serviría para que los/as estudiantes se familiaricen con una lengua más porque coincido totalmente con Gema cuando dice que muchas veces nos volvemos locos intentando aprender todas las lenguas habidas y por haber, pero nos olvidamos por completo de que tenemos la LSE. Es una lengua que, si nos molestáramos en aprender como hacemos con el inglés o el francés, haríamos la vida de las personas sordas o con discapacidad auditiva, un poquito más fácil.
¡Hola, Miriam!
EliminarTiene un gran valor que haya algún centro con la iniciativa de impartir este tipo de talleres. Me parece una idea muy bonita e interesante.
¡Muchas gracias!