Tema 3. Comparación de los exámenes ESOL y el DELF


En la entrada de hoy, me gustaría hablar sobre las diferencias entre dos certificaciones de lenguas extranjeras que he realizado: los exámenes ESOL (Cambridge University) y el DELF (Diploma de Estudios en Lengua Francesa). Para ello, tras describir las características principales de cada certificación, centraré mi análisis en el nivel B2 con el objetivo de hacer la comparación más sencilla.




 









En primer lugar, Cambridge English organiza sus certificaciones desde 1913 como parte de la Universidad de Cambridge. Además, Cambridge English creó la Asociación de Evaluadores de Europa (ALTE) junto a la Universidad de Salamanca, con la pretensión de adaptar las capacidades lingüísticas del MCER. Sus certificaciones se dividen en los niveles básicos (A1, A2), intermedios (B1, B2) y avanzados (C1, C2). Además, para algunos de estos niveles, existe una versión alternativa: desde el A1 hasta el B2 hay exámenes dirigidos al alumnado en edad escolar y del B1 al C1 existe una variante diseñada para desarrollar las destrezas en empresas. Cabe añadir que las pruebas que comprenden las examinaciones varían según el nivel. Del A1 al B1 las destrezas incluidas son la comprensión auditiva, la comprensión de lectura y expresión escrita y la expresión oral. No obstante, a partir del B2 se incluye el uso de la lengua, por lo que, en este caso, habría un total de cuatro pruebas divididas de la siguiente forma: comprensión de lectura y uso de la lengua, expresión escrita, comprensión auditiva y expresión oral. 




En cuanto al DELF, este fue creado en 1985 por el Ministerio de Educación Nacional de Francia y está orientado a acreditar las competencias de las personas no francófonas. El DELF recoge solamente los niveles básicos e intermedios, ya que el C1 y el C2 son competencia del DALF (Diploma avanzado de la lengua francesa). El DELF consta de cuatro pruebas: comprensión oral, producción oral, comprensión escrita y producción escrita. Al igual que en las pruebas de Cambridge, se pueden realizar variantes de los exámenes: DELF para primaria y junior/escolar y DALF profesional.




En relación al nivel B2, la duración total del examen de Cambridge es de 3 h y media, mientras que el DELF dura 2 h y 50 min (sin contar los 30 min de preparación en la parte oral):






 En el examen de Cambridge, la prueba de comprensión de lectura y uso de la lengua consta de siete partes. Las primeras cuatro se centran en la gramática y en el vocabulario (con opciones múltiples, partes en blanco y formación de palabras). Las tres pruebas siguientes están relacionadas con la comprensión lectora de textos de diversa índole (con opciones múltiples, ordenación de los párrafos de un texto y emparejamiento de afirmaciones con las partes de un texto). En cambio, en el DELF, no se incluye el uso de la lengua en ninguno de los niveles, por lo que esta parte del examen incluiría solamente la comprensión escrita. Esta está constituida por dos ejercicios, cada uno con un texto y preguntas de respuesta corta. Las temáticas y tipologías de los textos son variadas, como en el caso anterior.
En lo referente a la expresión escrita, la prueba de Cambridge comprende dos partes. La primera consiste en un ensayo, mientras que, en la segunda, se puede escoger entre tres textos diferentes. Estos pueden ser artículos, cartas, correos electrónicos, informes o reseñas. En ambas partes, los textos deberán tener una extensión de 140-190 palabras. No obstante, en el DELF, esta destreza solo se examina con la producción de un texto a partir de un enunciado. Los textos demandados suelen ser argumentativos o en forma de carta y tienen una extensión de aproximadamente 250 palabras.
La prueba de comprensión auditiva de Cambridge incluye 30 preguntas divididas en cuatro partes con diversos ejercicios (de completar y opción múltiple). Las grabaciones pueden ser tanto monólogos como diálogos procedentes de diferentes fuentes. Sin embargo, el DELF dispone de 3 ejercicios de elección múltiple: los dos primeros son 7 preguntas sobre una sola grabación que se repite una vez, mientras que en el tercero hay tres audios, cada uno con dos preguntas y con la posibilidad de una sola escucha.
La prueba de expresión oral de Cambridge consta de cuatro partes: una conversación con el/la examinador/a, dos ejercicios con el/la otro/a candidato/a y un monólogo. Las temáticas suelen estar relacionadas con la información personal, los intereses, estudios y la descripción y comparación de elementos. También se espera que los/as candidatos/as sepan dar su opinión, sugerir, debatir, intercambiar ideas y expresar acuerdo o desacuerdo. En cambio, en el DELF, esta prueba será individual y solo podrán intervenir los/as examinadores/as. Además, el/la candidato/a tendrá la posibilidad de preparar su monólogo, durante 30 min, inspirado en un texto.
En cuanto a los resultados, en las certificaciones de Cambridge, para obtener el nivel B2 hay que alcanzar una puntuación media mayor a 160. Todas las pruebas valen un 20 % en la puntuación final, excepto Reading and Use of English que se constituye un 40 %. Las notas de este examen pueden equivaler al B1, al B2 (con dos rangos diferentes) y al C1. No obstante, haber alcanzado una nota A no hace que tengas la potestad de obtener el título C1. Para ello, deberías hacer el examen correspondiente. En este enlace, os dejo un vídeo explicativo de las escalas usadas en las pruebas de Cambridge.






En el caso del DELF, la puntuación final se encuentra sobre 100 y habría que obtener un mínimo de 50 puntos para conseguir el certificado, además de alcanzar al menos 5/25 en cada una de las destrezas. Todas las pruebas valen 25 puntos.




 En conclusión, estas dos certificaciones adoptan dos enfoques totalmente diferentes para corroborar un mismo nivel del MCER de competencia en la lengua extranjera. El DELF y los exámenes ESOL varían en las destrezas incluidas, la duración de las pruebas y su número, el formato de ejercicio y la puntuación para obtener el certificado. A pesar de ello, ambas certificaciones son consideradas grandes entidades y referentes en la evaluación de sus respectivas lenguas. Por tanto, este puede ser un ejemplo de cómo con una metodología distinta se puede llegar a los mismos objetivos.










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