Tema 1. La versión "no legislativa" de la enseñanza de lenguas en España


Me gustaría tratar el tema de hoy desde un punto de vista más realista y menos legislativo, mediante la aportación de vivencias personales. Con este objetivo, he recurrido a las generaciones pasadas y me he apoyado en algún material audiovisual y sitio web. Además, me he centrado en los niveles educativos que coincidían con la actual etapa de la adolescencia, desde el franquismo tardío hasta mi generación. Evidentemente, este no es ningún estudio estadístico, puesto que no poseo los suficientes datos como para hacer afirmaciones categóricas. Sin embargo, existe una opinión generalizada sobre cómo era la educación en los años aquí presentados. Pienso que es muy interesante conocer las experiencias de otras promociones para comprender la evolución del sistema de enseñanza en España y analizar la actualidad con perspectiva.
Comenzaré con los años 50 y 60. Aquellas personas que vivieron su adolescencia en esta época se encontraban en un sistema educativo regido por la Ley de Ordenación de la Enseñanza Media. De los 10 a los 14 años se cursaba el Bachillerado Elemental y los dos años siguientes se dedicaban al Bachillerato Superior. Estas dos etapas iban seguidas de la correspondiente reválida para poder obtener el título. No es ningún secreto que, bajo el régimen franquista, la educación se caracterizaba principalmente por el autoritarismo y el miedo.

En lo que se refiere a los idiomas, en teoría, había la posibilidad de escoger entre el alemán, el francés, el inglés, el italiano y el portugués. No obstante, en general, se le daba prioridad al francés, ya que era, normalmente, la lengua escogida por los centros.
En cuanto a la metodología de los/las docentes, la normativa establecía que las sesiones se impartirían en la lengua extranjera y que se promovería la práctica oral y escrita a través de obras literarias, conversaciones, comentarios de texto y traducciones. Nada más lejos de la realidad, ya que las clases, normalmente, se impartían en castellano y se centraban en trabajar la memoria del alumnado, mediante la repetición de palabras, los dictados y la traducción de pequeñas frases. La producción oral y escrita propia no se propiciaba y, aún menos, el diálogo en el idioma extranjero, entre el estudiantado o entre este último y el profesorado.
A continuación, os dejo un cortometraje de 1967 titulado La caza de brujas (a partir de 1:23:55), dirigido por Antonio Drove. Este corto se desarrolla en una escuela confesional, algo propio de la época. En él podemos visualizar una breve escena que tiene lugar en una clase de francés. Esta aula llevada a la gran pantalla recoge las características comentadas en el presente apartado: el profesor como fuente de conocimiento y el alumnado como elemento pasivo que se limita a reproducir.


Con la llegada de la Ley General de Educación (en 1970), aparecieron los nuevos niveles educativos de E.G.B. (de los 6 a los 13 años), BUP (de los 14 a los 16). Esta ley surgió de la necesidad de modernizar un sistema educativo desfasado y con altos niveles analfabetismo. Esta nueva organización de la educación se mantuvo en los años 70 y 80. En este caso, volveré a resaltar la propuesta legislativa de un aprendizaje de lenguas extranjeras activo y predominantemente oral. No obstante, las experiencias que he recogido no hablan de la práctica oral en las aulas, más allá de la repetición de palabras. El alumnado seguía siendo un receptor pasivo sin posibilidad de producir su propio discurso. Aunque, evidentemente, a medida que pasaron los años se introdujeron mejoras en la práctica del día a día, sobre todo, teniendo en cuenta la llegada de la democracia al país.
Un cambio destacable en esta etapa es la priorización del inglés sobre el francés como primera lengua extranjera, dada la fuerza que estaba cobrando el mundo anglosajón y, en consecuencia, su importancia dentro del ámbito laboral.
En este enlace podéis acceder a la entrada de un blog creado por dos exestudiantes de la E.G.B.(entrevistados en RTVE) en el que se habla de las clases de inglés y de los recursos televisivos que aparecieron en la época. 

La estructura establecida por la Ley General de Educación estuvo vigente durante un largo periodo de 20 años. Tras ella, fue en 1990 cuando llegó una modificación del sistema educativo con la Ley de Ordenación del Sistema Educativo. El cambio a destacar de esta reforma educativa es la prolongación de la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años y su organización en las etapas que conocemos actualmente: educación infantil, primaria, secundaria y bachillerato.
En cuanto a la enseñanza de lenguas extranjeras, habría una primera lengua extranjera obligatoria y la posibilidad de una segunda optativa a los 12 años. Las pretensiones principalesde la Reforma de 1990 serían las siguientes:
- Propiciar la comunicación oral y escrita más allá del grupo cultural y lingüístico al que pertenece el alumnado.
- Enseñar la lengua de forma contextualizada.
- Desarrollar la autonomía del alumnado.
- Promover la enseñanza cíclica.
- Favorecer la tolerancia a la diversidad cultural y lingüística de la UE.
- Centrar la educación en el alumnado y sus intereses y necesidades.
- Incluir contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.
En relación a las experiencias que he recogido de esta etapa, hubo una gran evolución con respecto a las anteriores vivencias. Las sesiones se centraban en la resolución de ejercicios, lectura de textos y comprensión oral. Los contenidos estaban ligados a la vida rutinaria o a la realidad cercana al alumnado y se trataban tradiciones o elementos propios de la cultura de las lenguas estudiadas. No obstante, la producción oral seguía siendo escasa y se limitaba, la mayor parte de las veces, a pequeñas intervenciones en clase. La producción escrita propia (es decir, aquellas redacciones en las que el alumnado tenía libertad para expresarse en una extensión de texto razonable) tampoco era abundante, aunque a veces se trabajaba.
La siguiente reforma de 2002 pertenece al periodo que he podido experimentar yo misma. He recibido una enseñanza regida por dos leyes educativas: La Ley Orgánica de Calidad de la Educación y la LOE (2006). A pesar de que puedo apreciar una evolución con respecto a la anterior forma de enseñar las lenguas extranjeras, he sentido también una carencia en lo referente a promover la producción oral y la fluidez, en un sistema centrado principalmente en la resolución de ejercicios. Tras múltiples leyes, puede que algún día consigamos aplicar estos dos aspectos a la realidad, sin que quede solamente como una utopía escrita en unos textos oficiales. En definitiva, espero que podamos establecer un método que realmente nos permita desarrollarnos y comunicarnos en las lenguas extranjeras.

Bibliografía


Madrid, D. (2001): «Problemática de la enseñanza de las lenguas extranjeras en España», en Gómez-Caminero, R (coord.): La enseñanza de lenguas modernas en el nuevo milenio. [Consultado el 2 de diciembre de 2019]. Disponible en: http://www.ugr.es/~dmadrid/Publicaciones/Problematica%20FL-UGT.pdf
Villacañas-de-Castro, L. (2017): Panorama de la enseñanza de lenguas extranjeras en la España moderna. [Consultado el 2 de diciembre de 2019]. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/321547119_Panorama_de_la_ensenanza_de_lenguas_extranjeras_en_la_Espana_moderna

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